
He permanecido aquí
silente y muda,
ausente entre el delirio
y el sociego,
cubriendo con mi noche
aquella noche,
vibrante,
con un solo pensamiento.
Me he adentrado en la estancia
de los sueños,
me he permitido hablar
con los espejos,
he mirado en su luna
mi reflejo,
traspazando el perfil
de sueños viejos.
Y una vez más
mil voces me han hablado,
y nuevamente he visto
correr velos,
frágiles sombras,
pensamientos nuevos,
inusitados tiempos
que yo espero.
