
De ausencias he forjado
mi vida desde niña,
de ausencias que dejaron
sus huellas al pasar,
más, fue en este camino
ardiente y pedregoso,
donde encontré el refugio
para mi soledad.
Primero fue mi perro.
sincero y cariñoso.
el que encontró la muerte
injusta y con crueldad,
y luego fue mi vida
que se privó de todo
cuando otros dispusieron
cambiarnos de ciudad.
Allí quedaron todos
mis sueños infantiles.
la escuela con sus cantos,
sin fin de cosas más,
pero entre los recuerdos
de aquellos abandonos,
la ausencia de mi madre
rompió mi identidad.
Su ausencia no fue ausencia
como una despedida,
como una madre muerta
que deja todo atrás,
su ausencia fue abandono,
su ausencia fue partida,
su ausencia dejó heridas
que no pude cerrar.
y así ,...se marchó lejos,
liberó sus sosiegos,
y ante el mundo su mundo
se volvió a dibujar,y así lo dejó todo
como se aleja el viento
y los cantos de ausencia
se hicieron escuchar.