Te apareces ante mi como el fulgor del día,
reñida con la ausencia de tus noches
y acurrucada en las laderas de mis montes...
te asomas como el sol de la mañana
y buscas tu refugio
en el candil tembloroso de mi espalda
mientras mis pasos se van adormeciendo
con el cansancio inmenso de estas horas.
Te hablo entre mi silencio y te alboroto,
aveces permanezco callada entre tu ausencia,
mientras aquí, en mi pecho, una lluvia incesante me acongoja
y un torrente me inunda la garganta.
Se me confunde el día con la noche
y los gritos me queman con la espera,
se me queda dormido el pensamiento
mientras vuelve a nacer la primavera.
He de esperar que el tiempo se detenga
antes de abrir la puerta que me espera,
he de acallar las voces que te llaman,
he de creer que aún vives en mi espera.
Y mientras tanto vuelves he de hallarte
recorriendo fronteras indefensas
y mientras tanto espero he de mirarte
entre aquellos recuerdos que me quedan.
No volveré a dormirme en esta noche
ni anclaré mi mirada en las estrellas,
nada me queda,nada más que tu nombre
y ese recuerdo atado a tu presencia.